A privar sin intento y sin venganza,

Milagro que a la envidia desatina,

Tiene por sola bienaventuranza

El reconocimiento temeroso,

No presumida y ciega confianza.

Y si os dio el ascendiente generoso

Escudos, de armas y blasones llenos,

Y por timbre el martirio glorioso,

Mejores sean por vos los que eran buenos

Guzmanes, y la cumbre desdeñosa