Señas da su desdén de cortesía:

Más tiene de caricia que de pena.

¿Qué pretende el temor desacordado

De la que a rescatar piadosa viene

Espíritu en miserias añudado?

Llegue rogada, pues mi bien previene;

Hálleme agradecido, no asustado;

Mi vida acabe y mi vivir ordene.

57.

Miré los muros de la patria mía,