¡Ay, qué de celos que causa
En las serranas del Tormes
Su perfección sobrehumana!
Las más hermosas la temen,
Mas sin osar murmurarla;
Que como el oro más puro
No sufre una leve mancha.
Bien haya tu gentileza,
Una y mil veces bien haya,
Y abrase la envidia al pueblo,