Esta sonante lira y flautas de oro

Y máscaras alegres, que algún día

Me disteis, sacras Musas, de mis manos

Trémulas recibid, y el canto acabe,

Que fuera osado intento repetirle.

He visto ya cómo la edad ligera,

Apresurando a no volver las horas,

Robó con ellas su vigor al numen.

Sé que negáis vuestro favor divino

A la cansada senectud, y en vano