Y a tardo paso soñoliento Arturo
En el mar de occidente se sepulta;
A los mustios reflejos
Con que en las ondas alteradas tiembla
De moribunda luna el rayo frío,
Daré del mundo y de los hombres lejos
Libre rienda al dolor del pecho mío.
Sí, que al mortal a quien del hado el ceño
A infortunios sin término condena,
Sobre su cuello mísero cargando