que era grande villanía:

por tanto pregunta, rey,

que la verdad te diría.

—Yo te agradezco, Abenámar

aquesa tu cortesía.

¿Qué castillos son aquellos?

¡Altos son y relucían!

—El Alhambra era, señor,

y la otra la mezquita;

los otros los Alixares,