Está su templo,
Y ofrenda y culto
Lágrimas son.»
Más dijera, pero el llanto,
En que sus ojos abundan,
Le interrumpe, y las palabras
En la garganta se anudan.
Cuando junto a la ribera,
En un valle donde muchas
Del árbol grato a Minerva
Está su templo,
Y ofrenda y culto
Lágrimas son.»
Más dijera, pero el llanto,
En que sus ojos abundan,
Le interrumpe, y las palabras
En la garganta se anudan.
Cuando junto a la ribera,
En un valle donde muchas
Del árbol grato a Minerva