Del engreído mando en la tribuna,

Aquel que ya en la cuna

Durmió al arrullo del cantar lascivo,

Que riza el pelo, y se unge y se atavía

Con femenil esmero,

Y en indolente ociosidad el día,

O en criminal lujuria pasa entero?

No así trató la triunfadora Roma

Las artes de la paz y de la guerra;

Antes fio las riendas del Estado