Suplicios, orfandades,

¿Quién contará la pavorosa suma?

Saciadas duermen ya de sangre ibera

Las sombras de Atahualpa y Moctezuma.

¡Ah! Desde el alto asiento

En que escabel te son alados coros

Que velan en pasmado acatamiento

La faz ante la lumbre de tu frente

(Si merece por dicha una mirada

Tuya la sin ventura humana gente),