Dio su voz a tus aguas despeñadas
Y ornó con su arco tu terrible frente.
Miro tus aguas que incansables corren,
Como el largo torrente de los siglos
Rueda en la eternidad: así del hombre
Pasan volando los floridos días
Y despierta el dolor... ¡Ay! ya agotada
Siento mi juventud, mi faz marchita,
Y la profunda pena que me agita
Ruga mi frente de dolor nublada.