Ábrese al fin la mampara

Y entra el de Borbón soberbio,

Con el semblante de azufre

Y con los ojos de fuego,

Bramando de ira y de rabia

Que enfrena mal el respeto;

Y con balbuciente lengua,

Y con mal borrado ceño,

Acusa al de Benavente,

Un desagravio pidiendo.