Que a fecundar el universo mana,

Y en la tierra su límpida corriente

Sus márgenes con flores engalana;

Mas, ¡ay! huid: el corazón ardiente

Que el agua clara por beber se afana,

Lágrimas verterá de duelo eterno,

Que su raudal lo envenenó el infierno.

Huid, si no queréis que llegue un día

En que enredado en retorcidos lazos

El corazón, con bárbara porfía