A su receloso amante

En esa cuesta que entonces

Era un plantel de azahares.

Allá por aquella torre,

Que hicieron puerta los árabes,

Subió el Cid sobre Babieca

Con su gente y su estandarte.

Más lejos se ve el castillo

De San Servando, o Cervantes,

Donde nada se hizo nunca