arrimárase a un roble

por esperar compañía.

Vio venir un caballero

que a París lleva la guía.

La niña desque lo vido

de esta suerte le decía:

—Si te place, caballero,

llévesme en tu compañía.

—Pláceme, dijo, señora,

pláceme, dijo, mi vida.—