—Ríome del caballero,

y de su gran cobardía,

¡tener la niña en el campo

y catarle cortesía!—

Caballero con vergüenza

estas palabras decía:

—Vuelta, vuelta, mi señora,

que una cosa se me olvida.—

La niña como discreta

dijo: —Yo no volvería,