Llenos de orgullo y furor.

—¿Sois el capitán Don Diego,

Díjole Don Pedro, vos?—

Contestó altivo y sereno

Diego Martínez:

—Yo soy.

—¿Conocéis a esta muchacha?

—Ha tres años, salvo error.

—¿Hicísteisla juramento

De ser su marido?