Como el semblante de una virgen muerta
¡Ah!... que yo vi expirar.
La he visto ¡ay, Dios!... Al sueño en que reposa
Yo le cerré los anublados ojos;
Yo tendí sus angélicos despojos
Sobre el negro ataúd.
Yo solo oré sobre la yerta losa
Donde no corre ya lágrima alguna...
¡Báñala al menos tú, pálida luna...
Báñala con tu luz!