Que brotan sobre un junco vacilante

Cuando el céfiro blando los meció:

Yo no gozo su aroma delicioso:

Sé más feliz que yo.

El amor, que es espíritu de fuego,

Que de callada noche se aconseja

Y se nutre con lágrimas y ruego,

En tus purpúreos labios se escondió:

Él te guarde el placer y a mí la queja:

Sé más feliz que yo.