que lo ahinca muy mal.

El azor con grande cuita

metiose so mi brial;

el aguililla con grande ira

de allí lo iba a sacar;

con las uñas lo despluma,

con el pico lo deshaz.—

Allí habló su camarera,

bien oiréis lo que dirá:

—Aquese sueño, señora,