Que es deuda general, no solo mía,

Mas de cualquier ingenio peregrino

Que celebra lo digno de memoria;

El árbol de vitoria

Que ciñe estrechamente

Tu gloriosa frente

Dé lugar a la hiedra que se planta

Debajo de tu sombra, y se levanta

Poco a poco, arrimada a tus loores;

Y en cuanto esto se canta,