Y así suspende el sentimiento mío

La tibia noche del ardiente Estío.

Noche serena y misteriosa, en donde

Dormido vaga el pensamiento humano,

Todo a los ecos de tu voz responde,

La mar, el monte, la espesura, el llano;

Acaso Dios entre tu sombra esconde

La impenetrable luz de algún arcano;

Tal vez cubierta de tu inmenso velo

Se confunde la tierra con el cielo.