¿Nunca se ha de decir lo que se siente?»

IX

¡Cuántos sueños de gloria evaporados

como las leves gotas de rocío

que apenas mojan los sedientos prados!

¡Cuánta ilusión perdida en el vacío,

y cuántos corazones anegados

en la amarga corriente del hastío!

X

No es la revolución raudal de plata