15 Mas šinò šoltardes á los hombres šus offenšas, tampoco vueštro Padre os
šoltará vueštras offenšas.
16 Y quando ayunays, no šeays como los hypocritas aušteros, que demudan šus roštros para parecer à los hombres que ayunan. Decierto os digo, [que ya] tienen šu šalario.
17 Mas tu, quando ayunas, unge tu cabeça, y lava tu roštro:
18 Para no parecer à los hombres que ayunas, šino à tu Padre que eštá en
šecreto: y tu Padre que vee en lo šecreto, te pagará en publico.
19 No hagays thešoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe: y
donde ladrones minan, y hurtan.
20 Mas hazeos thešoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe: y donde
ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde eštuviere vueštro thešoro, alli eštará vueštro coraçon.
22 El candil del cuerpo es el ojo: anšique ši tu ojo fuere šincero, todo tu
cuerpo šerá luminošo.
23 Mas ši tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo šerá tenebrošo. Anšique ši la
lumbre que en ti ay, šon tinieblas, quantas [šerán] las mišmas tinieblas.
24 Ninguno puede šervir à dos šeñores: porque o aborrecerá àl uno, y amará àl otro: o še llegará ál uno, y menošpreciará ál otro. No podeys šervir á Dios, y à Mammon.