31 Otra parabola les propušo, diziendo: El Reyno de los cielos es šemejante al grano de moštaza, que tomandolo alguno lo šembró en šu haça.

32 El qual à la verdad es el mas pequeño de^ todas las šimientes: mas quãdo hâ crecido, es el mayor de todas las hortalizas: y hazeše arbol, que vienen las aves del cielo y hazen nidos en šus ramas.

33 Otra parabola les dixo, El reyno de los cielos es šemejante à la levadura, que tomandola la muger, la ešconde en tres medidas de harina, hašta que todo še leude.

34 Todo ešto habló Iešus por parabolas à las compañas: Y nada les habló šin
parabolas:

35 Paraque še cumpliešše loque fué dicho por el Propheta, que dixo, Abriré en
parabolas mi boca: regoldaré cošas ešcondidas dešde la fundacion del mundo.

36 Entonces, embiadas las compañas, IESVS še vino à caša: Y llegandoše à el
šus dišcipulos, dixeronle: Declaranos la parabola de la zizania de la haça.

37 Y rešpondiendo el, dixo les, El que šiembra buena šimiente es el Hijo del
hombre.

38 Y la^ haça es el mundo. Y la buena šimiente, eštos šon los hijos del reyno.
Y la zizania šon los hijos del Malo.

39 Y el enemigo que la šembrò, es el diablo. Y la šiega es la fin del mundo. Y
los šegadores šon los Angeles.

40 De manera que como es cogida la zizania, y quemada à fuego, anši šerá en la
fin dešte šiglo.