26 Pedro le dize, De los eštraños.^ Dizele [entonces] Iešus, Luego francos šon los hijos?
27 Mas porque no los offendamos, vé à la mar, y echa el anzuelo, y el primer pece que viniere, tomalo, y abierta šu boca hallarás un eštatero, da šelo por mi y por ti.
CAPIT. XVIII.
EN aquel tiempo llegaronše los Dišcipulos à Iešus, diziendo, Quien es el muy grande en el Reyno de los cielos?
2 Y llamando Iešus un niño, pušolo en medio deellos:
3 Y dixo, De cierto os digo que šino os bolvierdes, y fuerdes, como niños, no
entrareys en el Reyno de los cielos.
4 Anšique qualquiera que še abaxáre, como ešte niño, ešte es el muy grãde en el
Reyno de los cielos.
5 Y qualquiera que recibiere à un tal niño en mi nombre, à mi recibe.
6 Y qualquiera que offendiere à alguno de eštos pequeños, que creen en mi, mejor le fuera que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de ašno, y que fuera anegado en el profundo de la mar.
7 Ay del mundo por los ešcandalos: porque neceššario es que vengan ešcandalos: mas ay de aquel hombre por el qual viene el ešcandalo.