50 porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les
dijo: Aseguráos, yo soy: no tengais miedo.
51 Y subió á ellos en el navío, y el viento reposó, y [ellos] en gran manera
estaban fuera de sí, y se maravillaban:
52 porque aun no habian cobrado entendimiento en los panes: porque sus
corazones estaban ciegos.
53 Y cuando fueron de la otra parte, vinieron á tierra de Gennezaret, y
tomaron puerto.
54 Y saliendo ellos del navío, luego le conocieron.
55 Y corriendo toda la tierra de al rededor, comenzaron á traer de todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí.
56 Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponian en las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido, y todos los que le tocaban eran salvos.
CAPITULO 7
1 Y SE juntaron á él Fariséos, y algunos de los escribas que habian venido
de Jerusalem.
2 los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes,
es á saber, por lavar, los condenaban.