33 Mirad, velad, y orad: porque no sabeis cuando será el tiempo.
34 Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dió á sus siervos
su hacienda, y á cada uno cargo, y al portero mandó que velase:
35 velad pues, porque no sabeis cuando el señor de la casa vendrá; á la
tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana;
36 porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.
37 Y las cosas que á vosotros digo, á todos [las] digo: Velad.
CAPITULO 14
1 Y ERA la pascua, y [los dias] de los panes sin levadura dos dias despues, y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian por engaño, y le matarian.
2 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo.
3 Y estando él en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un [vaso de] alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio, y quebrando el alabastro se lo derramó en la cabeza.
4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha
hecho esta perdicion de ungüento?