10 y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedéo, que eran compañeros de
Simon. Y Jesus dijo á Simon: No temas: desde ahora tomarás hombres.
11 Y como llegaron á tierra los navíos, dejándolo todo, le siguieron.
12 Y ACONTECIÓ que estando en una ciudad, hé aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesus, postrándose sobre el rostro le rogó, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.
13 Entonces extendiendo la mano le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y
luego la lepra se fué de él.
14 Y él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas vé, (dice), muéstrate al
sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para que les conste.
15 Empero el hablar de él andaba mas; y se juntaban muchas compañías á oir,
y ser sanadas por él de sus enfermedades.
16 Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.
17 Y aconteció un dia, que él estaba enseñando, y Fariséos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habian venido de todas las aldeas de Galiléa, y de Judéa, y Jerusalem; y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos.
18 Y hé aquí, unos hombres, que traian en una cama un hombre que estaba paralítico; y buscaban [por donde] meterle, y ponerle delante de él.
19 Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con la cama en medio, delante de Jesus.