62 Y Jesus le dijo: ninguno que poniendo su mano al arado mirare atrás, es
apto para el reino de Dios.

CAPITULO 10

1 Y DESPUES de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, los cuales envió de dos en dos, delante de sí á todas las ciudades y lugares á donde él habia de venir.

2 Y les decia: La mies á la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogad al Señor de la mies que envie obreros á su mies.

3 Andad, hé aquí, yo os envio como á corderos en medio de lobos.

4 No lleveis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y á nadie saludeis en el camino.

5 En cualquier casa donde entráreis, primeramente decid: Paz [sea] á esta
casa.

6 Y si hubiere allí algun hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si
no, se volverá á vosotros.

7 Y posad en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren: porque
el obrero digno es de su salario. No [os] paseis de casa en casa.

8 Y en cualquier ciudad donde entráreis, y os recibieren, comed lo que os
pusieren delante;