21 No cualquiera que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel dia Señor, Señor, ¿no profetizamos [en] tu nombre, y [en] tu nombre sacamos demonios, y [en] tu nombre hicimos muchas grandezas?

23 Y entonces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí, obradores de
maldad.

24 Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, le compararé al
varon prudente, que edificó su casa sobre peña:

25 y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron
aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre peña.

26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé al
varon loco, que edificó su casa sobre arena:

27 que descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, e hicieron
ímpetu en aquella casa; y cayó; y fué su ruina grande.

28 Y FUÉ [que] como Jesus acabó estas palabras, las compañías se espantaban
de su doctrina:

29 porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

CAPITULO 8