6 Y él dijo: Cien batos de aceite. Y le dijo: Toma tu obligacion, y siéntate
presto, y escribe cincuenta.

7 Después dijo á otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo.
Y él le dijo: Toma tu obligacion, y escribe ochenta.

8 Y alabó el señor al mayordomo malo, por haber hecho prudentemente: porque
los hijos de este siglo mas prudentes son que los hijos de luz en su género.

9 Y yo os digo: Hacéos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando
faltáreis, seais recibidos en las moradas eternas.

10 El que es fiel en lo muy poco, tambien en lo mas es fiel; y el que en lo
muy poco es injusto, tambien en lo mas es injusto.

11 Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿lo que es verdadero,
quién os lo confiará?

12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿lo que es vuestro, quién os lo
dará?

13 Ningun siervo puede servir á dos señores: porque, ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno, y menospreciará al otro. No podeis servir á Dios, y á las riquezas.

14 Y oían tambien los Fariséos todas estas cosas, los cuales eran avaros; y burlaban de él.

15 Y les dice: Vosotros sois los que os justificais á vosotros mismos delante de los hombres: mas Dios conoce vuestros corazones: porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominacion.