11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo que hemos
visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio.
12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis: ¿cómo creereis, si os dijere
las celestiales?
13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, [es á saber,] el
Hijo del hombre, que está en el cielo.
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que
el Hijo del hombre sea levantado:
15 para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida
eterna.
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado á su Hijo unigénito: para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo: mas
para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado: mas el que no cree, ya es condenado:
porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
19 Y esta es la condenacion, [es á saber,] porque la luz vino al mundo, y
los hombres amaron mas las tinieblas que la luz: porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz,
porque sus obras no sean redargüidas.