CAPITULO 2
1 COMO se cumplieron los dias de las siete semanas, estaban todos unánimes
juntos.
2 Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento vehemente que
venia [con ímpetu,] el cual llenó toda la casa donde estaban sentados.
3 Y les aparecieron [unas] lenguas repartidas como de fuego, que se asentó
sobre cada uno de ellos.
4 Y fueron todos llenos de Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras
lenguas, como el Espíritu Santo les daba que hablasen.
5 (Moraban entonces en Jerusalem Judíos, varones religiosos de todas las
naciones que [están] debajo del cielo.)
6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud: y estaban confusos, porque
cada uno les oia hablar su propia lengua.
7 Y estaban todos atónitos y maravillados, diciendo los unos á los otros:
Veis, ¿no son Galiléos todos estos que hablan?
8 ¿cómo, pues, los oímos nosotros [hablar] cada uno en su lengua en que
somos nacidos?
9 Partos, y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judéa,
y en Capadocia, en el Ponto, y en Asia,