37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes. Y respondiendo
[él,] dijo: Creo que Jesu Cristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco:
y le bautizó.
39 Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe, y no
le vió mas el eunuco: y se fué su camino gozoso.
40 Felipe empero se halló en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en
todas las ciudades hasta que vino á Cesaréa.
CAPITULO 9
1 Y SAULO, aun resoplando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor,
vino al príncipe de los sacerdotes,
2 y demandó de él cartas para Damasco á las sinagogas, para que si hallase
algunos varones, ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.
3 Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco,
súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo.
4 Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decia: Saulo, Saulo, ¿por qué me
persigues?
5 Y [él] dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesus á quien tu
persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijon.