16 ahora pues, ¿por qué te detienes? levántate, y bautízate, y lava tus
pecados, invocando su nombre.

17 Y me aconteció, vuelto á Jerusalem, que orando en el templo, fuí
arrebatado fuera de mí,

18 y le ví que me decia: Dáte priesa, y sal prestamente fuera de Jerusalem:
porque no recibirán tu testimonio de mí.

19 Y yo dije: Señor, ellos saben que yo encerraba en cárcel, y heria por las
sinagogas á los que creian en tí:

20 y cuando se derramaba la sangre de Estévan tu testigo, yo tambien estaba presente, y consentia á su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.

21 Y me dijo: Vé, porque yo te tengo que enviar lejos á los Gentiles.

22 Y le oyeron hasta esta palabra: entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra á un tal hombre: porque no conviene que viva.

23 Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas, y echando polvo al aire,

24 mandó el tribuno que le llevasen al real: y mandó que fuese examinado con
azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él.

25 Y como le ataron con correas, Pablo dijo al centurion que estaba
presente: ¿Os es lícito azotar á un hombre Romano, sin ser condenado?