5 Y Pablo dijo: No sabia, hermanos, que era él príncipe de los sacerdotes: que escrito está: Al príncipe de tu pueblo no maldecirás.

6 Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saducéos, y la otra de Fariséos, clamó en el concilio: Varones hermanos, yo Fariséo soy, hijo de Fariséo: de la esperanza y de la resurreccion de los muertos soy yo juzgado.

7 Y como hubo dicho esto, fué hecha disension entre los Fariséos y los
Saducéos: y la multitud fué dividida.

8 (Porque los Saducéos dicen que no hay resurreccion, ni ángel, ni espíritu:
mas los Fariséos confiesan ambas cosas.)

9 Y se levantó un gran clamor: y levantándose los escribas de la parte de los Fariséos, contendian, diciendo: Ningun mal hallamos en este hombre: que si espíritu le ha hablado, ó ángel, no repugnemos á Dios.

10 Y habiendo grande disension, el tribuno teniendo temor que Pablo no fuese despedazado de ellos, mandó venir una compañía de soldados y arrebatarle de en medio de ellos, y llevarle al real.

11 Y la noche siguiente, presentándosele el Señor, le dijo: Confia, Pablo: que como has testificado de mí en Jerusalem, así te conviene testificar tambien en Roma.

12 Y venido el dia, algunos de los Judíos se juntaron, y prometieron debajo de maldicion, diciendo, que ni comerian ni beberian hasta que hubiesen muerto á Pablo.

13 Y eran mas de cuarenta los que habian hecho esta conjuracion:

14 los cuales se fueron á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos, y dijeron: Nosotros hemos hecho voto debajo de maldicion, que no hemos de gustar nada hasta que hayamos muerto á Pablo: