30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos
duermen.

31 Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seriamos juzgados.

32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos mios, cuando os juntais á comer, esperáos unos á otros.

34 Y si alguno tuviere hambre, coma en su casa: porque no os junteis para juicio. Las demás cosas ordenaré cuando viniere.

CAPITULO 12

1 Y DE los [dones] espirituales, no quiero, hermanos, que ignoreis.

2 Sabeis que cuando erais Gentiles, ibais, como erais llevados á los ídolos mudos.

3 Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema á Jesus: y que nadie puede llamar á Jesus Señor, sino por Espíritu Santo.

4 Empero hay repartimientos de dones: mas el mismo Espíritu [es.]