16 á estos ciertamente olor de muerte para muerte; y á aquellos olor de vida
para vida. Y para estas cosas, ¿quién es bastante?

17 Cierto no somos, como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios;
antes como de sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos de Cristo.

CAPITULO 3

1 ¿COMENZAMOS otra vez á alabarnos á nosotros mismos? ¿ó tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendacion para vosotros, ó de recomendacion de vosotros [para otros?]

2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, las cuales son sabidas y leidas de todos los hombres:

3 cuando es manifiesto que sois carta de Cristo administrada de nosotros, y escrita no con tinta, mas con el Espíritu de Dios viva: no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazon.

4 Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios.

5 No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos: sino que nuestra suficiencia es [de parte] de Dios:

6 el cual aun nos hizo que fuésemos ministros suficientes del nuevo testamento: no de la letra, mas del espíritu: porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

7 Y si el ministerio de muerte [escrito] en letras formado en las piedras, fué para gloria, tanto que los hijos de Israél no pudiesen poner los ojos en la cara de Moisés, á causa de la gloria de su rostro, la cual habia de perecer: