18 Por tanto nosotros todos, puestos los ojos como en un espejo en la gloria del Señor con cara descubierta, somos trasformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.

CAPITULO 4

1 POR lo cual teniendo [nosotros] esta administracion, segun la misericordia
que hemos alcanzado, no desmayamos:

2 antes quitamos [de nosotros] los escondrijos de vergüenza, no andando con
astucia, ni

adulterando la palabra de Dios: mas en manifestacion de verdad encomendándonos á nosotros mismos á toda conciencia humana delante de Dios.

3 Que si nuestro Evangelio es encubierto, á los que se pierden es encubierto:

4 en los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imágen de Dios.

5 Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesu Cristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesus.

6 Porque el Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es] el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminacion de ciencia de la claridad de Dios en la faz de Jesu Cristo.

7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, á fin que la alteza sea de
la virtud de Dios, y no de nosotros.