11 las mujeres asimismo honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.
12 los diáconos sean maridos de una [sola] mujer, que gobiernen bien sus
hijos, y sus casas.
13 Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha
confianza en la fé que [es] en Cristo Jesus.
14 Esto te escribo, con esperanza que vendré presto á tí:
15 y si no viniere tan presto, para que sepas como te convenga conversar en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad.
16 Y sin falta grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en carne, ha sido justificado con el Espíritu, ha sido visto de los ángeles, ha sido predicado á los Gentiles, ha sido creido en el mundo, ha sido recibido en gloria.
CAPITULO 4
1 EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fé, escuchando á espíritus de error, y á doctrinas de demonios,
2 que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia:
3 que prohibirán el matrimonio: apartarse [los hombres] de las viandas que Dios crió para que con accion de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad.