25 Por lo cual puede tambien salvar eternamente á los que por él se allegan
á Dios, viviendo siempre para rogar por ellos:

26 porque tal pontífice nos convenia tener, santo, inocente, limpio,
apartado de los pecadores, y hecho mas sublime que los cielos.

27 Que no tuviese necesidad cada dia, como los [otros] sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto hizo una vez ofreciéndose á sí mismo.

28 Porque la ley constituye sacerdotes á hombres flacos: mas la palabra del juramento, despues de la ley, al Hijo perfecto eternamente.

CAPITULO 8

1 ASÍ que la suma acerca de lo dicho [es:] Que tenemos tal pontífice que se
asentó á la diestra del trono de la Majestad en los cielos:

2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor
asentó, y no hombre.

3 Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios: por
lo cual es necesario que tambien tuviese algo que ofrecer.

4 Así que si estuviese sobre la tierra, ni aun seria sacerdote, habiendo aun
los otros sacerdotes que ofrecen los presentes segun la ley.

5 (los cuales sirven por dechado y sombra de las cosas celestiales, como fué respondido á Moisés cuando habia de acabar el tabernaculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.)