2 puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, Jesus: el cual habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y fué asentado á la diestra de Dios.
3 Reducid pues [muchas veces] á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradiccion de pecadores contra sí mismo, porque no os fatigueis en vuestros ánimos desmayando :
4 que aun no habeis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.
5 Y estais ya olvidados de la exhortacion que como con hijos habla con vosotros, [diciendo:] Hijo mio, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él redargüido^:
6 porque el Señor al que ama castiga, y azota á cualquiera que recibe por
hijo.
7 Si sufris el castigo, Dios se os presenta como á hijos: porque ¿qué hijo
es [aquel] á quien el padre no castiga?
8 Mas si estais fuera del castigo, del cual todos [los hijos] han sido
hechos participantes, luego adulterinos sois y no hijos:
9 tambien tuvimos á la verdad por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
10 Y aquellos á la verdad por pocos dias nos castigaban como á ellos les parecia: mas este para lo que [nos] es provechoso, [es á saber,] para que recibamos su santificacion.
11 Es verdad que ningun castigo al presente parece ser [causa] de gozo, sino de tristeza: mas despues fruto quietísimo de justicia da á los que en él son ejercitados.