22 Mas os habeis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo,
Jerusalem la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles,
23 y á la congregacion de los primogénitos que están tomados por lista en los cielos, y al juez de todos, Dios, y á los espíritus de los justos [ya] perfectos:
24 y al mediador del nuevo testamento, Jesus; y á la sangre del esparcimiento que habla mejor que la de Abel.
25 Mirad que no recuseis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que recusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos [escaparemos] nosotros, si desecháremos al que nos habla de los cielos:
26 la voz del cual entonces conmovió la tierra: mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo.
27 Y lo que dice: Aun una vez, declara el quitamiento de las cosas movibles,
como de cosas hechizas, para que queden las que son firmes.
28 Así que tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual
sirvamos á Dios, agradándole con temor y reverencia.
29 Porque nuestro Dios [es] fuego consumidor.
CAPITULO 13
1 LA caridad de la hermandad permanezca.