25 Semejantemente tambien Raáb ramera, ¿no fué justificada por obras, cuando
recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así tambien la fé sin
obras es muerta.

CAPITULO 3

1 HERMANOS mios, no os hagais muchos maestros, sabiendo que recibiremos
mayor condenacion.

2 Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra,
este es varon perfecto, que tambien puede con freno gobernar todo el cuerpo.

3 Hé aquí, nosotros ponemos á los caballos frenos en las bocas para que nos
obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.

4 Hé aquí tambien las naves, siendo tan grandes, y siendo llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timon por donde quiera que quisiere la gana del que gobierna.

5 Semejantemente tambien la lengua es un pequeñito miembro, y se gloría de grandes cosas. Hé aquí, un pequeño^ fuego, ¡cuán grande bosque enciende!

6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de nuestro nacimiento; y es inflamada del infierno.

7 Porque toda naturaleza de bestias fieras, y de aves, y de serpientes, y de
pescados de la mar, se doma, y es domada de la naturaleza humana: