18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.
CAPITULO 4
1 ¿DE donde vienen las guerras, y los pleitos entre vosotros? De aquí, [es á saber,] de vuestras concupiscencias, las cuales batallan en vuestros miembros.
2 Codiciais, y no teneis: teneis envidia y odio, y no podeis alcanzar: combatís y guerreais, y no teneis lo que deseais, porque no pedís.
3 Pedís, y no recibís: porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
4 Adúlteros y adúlteras, ¿no sabeis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
5 ¿Pensais que la Escritura dice sin causa: El Espíritu que mora en
nosotros, codicia para envidia?
6 Mas él da mayor gracia. Por esto él dice: Dios resiste á los soberbios, y
da gracia á los humildes.
7 Sed pues sujetos á Dios: resistid al diablo, y huirá de vosotros.
8 Llegáos á Dios, y él se llegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos:
Y [vosotros] de doblado ánimo, purificad los corazones.