21 Porque para esto sois llamados, pues que tambien Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigais sus pisadas.
22 El cual no hizo pecado, ni fué hallado engaño en su boca:
23 el cual maldiciéndole, no tornaba á maldecir; y cuando padecia, no amenazaba^: sino remitia [la causa] al que juzga justamente.
24 El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia. Por la herida del cual habeis sido sanados.
26 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas: mas ahora sois ya convertidos al pastor, y obispo de vuestras almas.
CAPITULO 3
1 SEMEJANTEMENTE, [vosotras] mujeres, sed sujetas á vuestros maridos: para que tambien los que no creen á la palabra, sean ganados sin palabra por la conversacion de sus mujeres:
2 considerando vuestra casta conversacion, que es en temor.
3 La compostura de las cuales, no sea exterior con encrespamiento de cabellos, y atavío de oro, ni en composicion de ropas:
4 mas el hombre del corazon que esta encubierto sea sin toda corrupcion, y de espíritu agradable, y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.