20 Mas vosotros ¡oh amados! edificáos á vosotros mismos sobre vuestra
santísima fé, orando por Espíritu Santo.

21 Conserváos á vosotros mismos en el amor de Dios, esperando la
misericordia de nuestro Señor Jesu Cristo, para vida eterna.

22 Y recibid á los unos en piedad, discerniendo:

23 y haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego: mas con esto aborreciendo aun hasta la ropa que es contaminada de tocamiento de carne.

24 A AQUEL, pues, que es poderoso de guardaros sin pecado, y de llevaros
delante de su gloria, irreprensibles con alegría,

25 A Dios solo sábio, nuestro Salvador, [sea] gloria y magnificencia,
imperio y potencia, ahora, y en todos siglos. Amen.

EL APOCALPSI, Ó REVELACION

DE
SAN JUAN, EL TEÓLOGO.

CAPITULO 1