16 Y los veinte y cuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron inclinadas sus caras, y adoraron á Dios,
17 diciendo: Te damos gracias, Señor, Dios Todopoderoso, que eres, y que eras, y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado:
18 y los Gentiles se han airado, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos para que sean juzgados, y para que des el galardon á tus siervos los profetas, y á los santos, y á los que temen tu nombre, á los pequeñitos, y á los grandes, y para que destruyas á los que destruyen la tierra.
19 Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué visto en su templo, y fueron hechos relámpagos, y voces, y truenos, y terremotos, y grande granizo.
CAPITULO 12
1 Y UNA gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la
luna debajo de sus piés, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
2 Y estando en cinta, clama con dolores de parto, y sufre tormento por
parir.
3 Y fué vista otra señal en el cielo: y hé aquí, un grande dragon bermejo,
que tenia siete cabezas y diez cuernos; y en sus cabezas siete diademas.
4 Y su cola traia con violencia la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragon se paró delante de la mujer que estaba de parto, para que cuando ella hubiese parido á su hijo se le tragase.
5 Y ella parió un hijo varon, el cual habia de regir todas las gentes con
vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios, y para su trono.