17 Y el séptimo ángel derramó su tazon por el aire, y salió una gran voz del templo del cielo de cerca del trono, diciendo: Hecho es.
18 Entonces fueron hechos relámpagos, y voces, y truenos; y fué hecho un gran temblor de tierra, un tal terremoto, tan grande cual no fué jamás despues que los hombres han estado sobre la tierra.
19 Y la grande ciudad fué partida en tres partes, y las ciudades de los Gentiles se cayeron: y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino de la indignacion de su ira.
20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.
21 Y granizo grande como un talento descendió del cielo sobre los hombres; y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo: porque su plaga fué hecha muy grande.
CAPITULO 17
1 Y VINO uno de los siete ángeles que tenian los siete tazones, y habló conmigo, diciéndome: Ven, y te mostraré la condenacion de la gran ramera, la cual está sentada sobre muchas aguas;
2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado con el vino de su fornicacion.
3 Y me llevó en espíritu al desierto: y ví una mujer sentada sobre una bestia de color de grana, que estaba llena de nombres de blasfemia, y tenia siete cabezas y diez cuernos.
4 Y la mujer estaba vestida de púrpura, y de grana, y dorada con oro, y adornada de piedras preciosas, y de perlas, teniendo un cáliz de oro en su mano lleno de abominaciones, y de la suciedad de su fornicacion.