41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió [su] mano, y le tocó, y le
dice: Quiero, sé limpio.
42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.
43 Y le encargó estrechamente, y luego le echó,
44 Y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada, sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moises mandó para que les conste.
45 Y él salido, comenzó á publicar, y á divulgar grandemente el negocio, de manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.
CAPITULO 2.
Y ENTRÓ otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba
en casa.
2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun al contorno de la
puerta; y les predicaba la palabra.
3 Entónces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de
cuatro.
4 Y como no podian llegar á él á causa de la multitud, descubrieron la techumbre donde estaba, y habiéndo[la] destechado, bajaron el lecho en que el paralítico estaba echado.